Casas con múltiples herederos: soluciones para evitar la copropiedad infinita
División consensual, venta y planificación patrimonial
Cuando una casa se lega a varias personas, suele surgir una situación de copropiedad que, si no se gestiona adecuadamente, puede convertirse en un problema que puede durar años. La llamada "copropiedad" puede convertirse en una fuente de conflicto, bloquear la venta de la propiedad e impedir la gestión pacífica del patrimonio familiar. Por ello, es importante comprender las herramientas que ofrece nuestra legislación para evitar la copropiedad infinita y encontrar soluciones prácticas y rápidas.
- Copropiedad: cómo funciona
- Los riesgos de una copropiedad prolongada
- ¿Qué es el derecho de preferencia entre coherederos?
- Cuándo se aplica el derecho de preferencia y cuándo no
- Cómo ejercer el derecho de preferencia
- ¿Qué ocurre si se vulnera el derecho de tanteo?
- División consensual: la forma más sencilla
- Venta y reparto de las ganancias
- División judicial: el último recurso
- Planifique para evitar conflictos
Copropiedad: cómo funciona
Al fallecer el propietario, todos los bienes incluidos en la herencia pasan automáticamente a copropiedad entre los herederos. Esto significa que cada coheredero tiene derecho a una parte imaginaria de la casa, no a una porción física. Por ejemplo, si una casa se deja a tres hijos en partes iguales, cada uno tendrá un tercio de la propiedad, pero nadie podrá disponer libremente de una parte sin el consentimiento de los demás.
Hasta que se disuelva la copropiedad, las decisiones importantes, como vender, alquilar o renovar la casa, deben tomarse con el consentimiento de la mayoría de los coherederos (o, en algunos casos, de todos).
Los riesgos de una copropiedad prolongada
Mantener la copropiedad durante demasiado tiempo puede generar tensión y obstaculizar la administración de la propiedad. Algunos herederos podrían querer vender, otros no; algunos podrían no contribuir a las cuotas de condominio o al mantenimiento, lo que recae sobre otros. Además, la presencia de varios copropietarios puede desanimar a los posibles compradores y reducir el valor de mercado de la vivienda.
Por estas razones, es recomendable llegar a un acuerdo en un plazo razonable y disolver la copropiedad.
¿Qué es el derecho de preferencia entre coherederos?
El derecho de preferencia entre coherederos se rige por el artículo 732 del Código Civil. La ley establece que si un coheredero pretende vender su parte de un bien heredado a una persona ajena a la comunidad de propietarios, los demás coherederos tienen derecho a preferencia en la compra.
En la práctica, antes de vender a un tercero, el coheredero vendedor debe ofrecer su parte a los demás coherederos en las mismas condiciones que para un comprador externo. La lógica de la ley es clara: evitar la entrada de terceros en la comunidad de propietarios y preservar el equilibrio entre los coherederos.
Cuándo se aplica el derecho de preferencia y cuándo no
El derecho de preferencia solo se aplica bajo ciertas condiciones. En primer lugar, debe existir una copropiedad del bien, es decir, en ausencia de una división formal de la propiedad. Además, la venta debe referirse a una parte y no a la totalidad de los bienes, y el comprador debe ser una persona ajena al círculo de herederos.
Por el contrario, el derecho de preferencia no se aplica si la parte se transfiere a otro coheredero, ya que en este caso la composición de los bienes comunes permanece inalterada. Tampoco se aplica tras la división de la herencia, cuando cada persona se convierte en propietaria exclusiva de su parte o de los bienes asignados.
Es importante destacar que el derecho de preferencia se refiere a las ventas y no a otras transacciones, como las donaciones, aunque en el caso de donaciones simuladas, la cuestión puede complicarse y dar lugar a litigios.
Cómo ejercer el derecho de preferencia
Un coheredero que desee vender debe notificar su intención a los demás coherederos, especificando el precio de venta y todas las condiciones de la venta. Esta notificación debe realizarse de forma que se garantice la constancia de la notificación, generalmente por correo certificado con acuse de recibo o mediante escritura pública. Desde el momento de la notificación, los demás coherederos disponen de sesenta días para decidir si ejercen o no su derecho de tanteo. La aceptación debe ser clara y conforme a las condiciones propuestas, sin modificaciones unilaterales.
Si varios coherederos manifiestan su deseo de compra, la parte ofrecida en venta se reparte entre ellos proporcionalmente a sus respectivas cuotas hereditarias, salvo pacto en contrario.
¿Qué ocurre si se vulnera el derecho de tanteo?
La vulneración del derecho de tanteo no anula automáticamente el contrato de compraventa, pero expone la transacción a una consecuencia muy importante: el derecho de rescate. Si un coheredero vende su parte a un tercero sin informar debidamente a los demás, puede rescatar la parte vendida en el plazo de un año a partir de la inscripción de la escritura de compraventa.
Con el rescate, el coheredero sucede al comprador en las mismas condiciones pactadas en el contrato original, reembolsando el precio pagado. El tercero comprador, por lo tanto, pierde la parte adquirida, con evidentes repercusiones económicas y legales.
División consensual: la forma más sencilla
La solución más rápida es la división consensual. Los herederos acuerdan la división de la propiedad (si hay varios bienes) o quién la conservará íntegramente, compensando a los demás con el pago de sus respectivas cuotas.
Si la vivienda no es fácilmente divisible, como suele ocurrir, uno de los herederos puede comprar las cuotas de los demás, convirtiéndose en el único propietario. El acuerdo se formaliza mediante escritura pública, lo que garantiza la seguridad jurídica y permite inscribir la nueva situación catastral.
Venta y reparto de las ganancias
Cuando ninguno de los herederos quiere o puede conservar la vivienda, la solución más viable es vender la propiedad y repartir las ganancias según las cuotas de la herencia. Incluso en este caso, es preferible un acuerdo consensual para evitar tener que recurrir a un juez. Una venta conjunta permite obtener un mejor precio y cerrar rápidamente la copropiedad.
División judicial: el último recurso
Si no se llega a un acuerdo, cada coheredero puede solicitar al tribunal una división judicial. El juez puede ordenar la venta de la propiedad en subasta y distribuir el producto entre los herederos. Sin embargo, esta vía es más larga, más costosa y, a menudo, penalizante, ya que las subastas judiciales arrojan valores inferiores a una venta de mercado.
Planifique para evitar conflictos
Para evitar que sus herederos se encuentren en un punto muerto, puede planificar su patrimonio con antelación. Mediante un testamento bien redactado u otros instrumentos legales, puede decidir quién recibirá un bien específico, reduciendo el riesgo de disputas entre familiares. Puede confiar en profesionales como los de Agenzia delle Successioni para evitar errores.
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